HISTORIA DE BMW

    von Hanstein y Fiedler: los artífices del BMW 328

    Un barón piloto y un ingeniero obsesionado con la ligereza. Las dos manos —una al volante, otra en el motor— que convirtieron al BMW 328 en leyenda.

    Road Legacy · 18 de junio de 2026 · 1 min de lectura

    BMW 328 de la colección Road Legacy, símbolo del trabajo del piloto von Hanstein y el ingeniero Fritz Fiedler

    El piloto y el ingeniero detrás de la leyenda.

    Una gran victoria suele necesitar dos clases de talento: uno al volante y otro en la mesa de dibujo. La leyenda del BMW 328 se sostiene sobre dos hombres que encarnan justo eso —Huschke von Hanstein, el piloto, y Fritz Fiedler, el ingeniero—. Sin cualquiera de los dos, la mañana de Brescia de 1940 habría sido otra.

    El barón piloto

    Fritz Huschke von Hanstein era aristócrata y piloto, una combinación que le valió el apodo de "el barón de las carreras". Joven, carismático y rapidísimo, fue una de las dos mitades del equipo que llevó el coupé Touring a la victoria absoluta en la Mille Miglia de 1940 —incluido aquel gesto, ya legendario, de detener el coche a metros de la meta para cederle el volante a su compañero—.

    Pero su historia no terminó ahí. Con los años, von Hanstein se convirtió en una de las grandes figuras de la dirección deportiva del automovilismo: fue jefe de competición y de comunicación de Porsche durante su época dorada, el hombre que dio forma a la imagen de toda una marca en las pistas. El piloto se hizo estratega —pero esa fama llegó después de Brescia, no antes—.

    El ingeniero de la ligereza

    Si von Hanstein puso las manos en el volante, Fritz Fiedler las puso en el motor. Ingeniero jefe de BMW, fue el responsable del propulsor que hizo grande al 328: un seis en línea de 2 litros y unos 80 CV. La cifra no impresiona sobre el papel; lo que impresiona es cómo la consiguió.

    Fiedler diseñó una culata ingeniosísima que lograba un rendimiento cercano al de los motores de doble árbol de levas —mucho más caros y pesados— usando un solo árbol y un sistema de varillas cruzadas para accionar las válvulas inclinadas. Prestaciones de motor noble, sin su coste ni su peso. Esa astucia, sumada a un coche muy ligero, permitía al 328 de calle rozar los 150 km/h cuando muchos rivales de su categoría se quedaban bastante por debajo.

    La filosofía: máximo rendimiento, mínimo peso

    Ahí está la idea que une a los dos personajes y define al coche: máximo rendimiento con el mínimo peso. Nada de fuerza bruta; inteligencia. Un motor astuto, una estructura ligera, un piloto fino. El 328 no ganaba por tener más, sino por aprovechar mejor lo que tenía —exactamente la mentalidad que convertiría a BMW en lo que es—.

    Dos legados que sobrevivieron a la guerra

    Lo más extraordinario es lo que pasó después. La producción del 328 se detuvo en 1940, pero ninguno de los dos legados se apagó.

    Von Hanstein llevó su maestría a la dirección deportiva, marcando una época en Porsche. Y el motor de Fiedler tuvo una segunda vida asombrosa: tras la guerra, su diseño viajó a Inglaterra y se convirtió en la base de los motores de marcas como Bristol, AC y Frazer Nash, llegando incluso a la alta competición. El coche desapareció; su ingeniería se extendió por media Europa.

    464 coches, un mismo ADN

    Entre 1936 y 1940 se fabricaron solo 464 unidades del BMW 328. Una cifra diminuta para un coche de semejante influencia. Pero cada una de ellas llevaba dentro el mismo ADN: el del piloto y el ingeniero, el de la victoria de Brescia, el de la ligereza inteligente. Pocas veces tan pocos coches han dejado una huella tan larga.

    El 328 en Road Legacy

    El corazón de toda esta historia —el seis cilindros que Fiedler diseñó y que von Hanstein llevó a la gloria— sigue latiendo en la colección, bajo la carrocería del Vignale. Tenerlo cerca es tener cerca el trabajo de dos genios que se complementaron a la perfección. Y enlaza con el ingeniero piloto del 315/1, otra prueba de que en BMW las leyendas las firman, a la vez, quienes diseñan y quienes conducen.

    Forma parte de la colección que no guarda chapa, sino a las personas que hicieron a la marca.


    Hay ingenieros que firman un coche memorable. Fritz Fiedler firmó una época entera de BMW —y lo hizo con la elegancia de quien sabe que la mejor ingeniería es la que no necesita gritar—.


    Fuentes: BMW Group Classic / BMW Group PressClub. Datos históricos y técnicos del BMW 328 procedentes de la documentación oficial de BMW y de la historia documentada del modelo.


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    Road Legacy

    Equipo Road Legacy · Sant Cugat del Vallès

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